NEUROPLASTICIDAD: EL CONCEPTO QUE UNE A LA NEUROPSICOLOGÍA Y LA NEUROMODULACIÓN

Es bien sabido que “El cerebro es el director de orquesta”, pero lo que menos sabemos es que el cerebro no está ahí quieto, inalterable, dentro de nuestro cráneo. Siempre se está adaptando a todo tipo de cosas y situaciones diferentes.

NEUROPLASTICIDAD

Y es este proceso de adaptabilidad lo que conocemos en neurociencias como neuroplasticidad, también conocida como plasticidad neural o cerebral. La primera mención del término plasticidad en relación con el sistema nervioso fue realizada por William James en 1890. Sin embargo, el término plasticidad neuronal se atribuye a Jerzy Konorski en 1948 y fue popularizado por Donald Hebb en 1949. Se trata de un proceso que implica cambios estructurales y funcionales adaptativos en el cerebro. Una buena definición es “la capacidad del sistema nervioso para cambiar su actividad en respuesta a estímulos intrínsecos o extrínsecos mediante la reorganización de su estructura, funciones o conexiones” (Mateos-Aparicio P & Rodríguez-Moreno A., 2019). En otras palabras, es la capacidad del cerebro para cambiar su estructura y función en respuesta a los acontecimientos de la vida. Por una parte, cuando se conoce a alguien o se aprende una nueva habilidad, el cerebro cambia su estructura y funcionamiento. El entorno, nuestros hábitos y aprendizajes pueden cambiar nuestro cerebro, aunque no seamos conscientes de ello. Algunos acontecimientos cambian la forma en que las células cerebrales se comunican entre sí, reforzando o debilitando esta comunicación. Otros acontecimientos modifican la forma en que el cerebro interpreta las cosas.  

Muy interesantes son los estudios de neuroplasticidad del cerebro maternal liderados por de Lange A.M. Estos estudios han demostrado los cambios de forma y tamaño que sufren algunas estructuras de nuestro cerebro para satisfacer las demandas de nuestro bebé y cómo la experiencia de ser madre podría rejuvenecer el cerebro. 

En el contexto clínico estos acontecimientos suelen ser psiquiátricos, por ejemplo un trastorno psicótico, o neurológicos, como por ejemplo un ictus.  También se producen cambios neuroplásticos debidos a virus como hemos visto en estudios recientemente publicados sobre la COVID o debidos a la neurotoxicidad de algunos tratamientos como en el cáncer. La prevalencia de las secuelas cognitivas en las alteraciones neurológicas u otras condiciones como las mencionadas anteriormente suelen presentarse en más del 50% de los casos. 
El abordaje de las personas que sufren una enfermedad del SNC (o con consecuencias en el SNC) es multidisciplinar pero los profesionales encargados de evaluar, diagnosticar e intervenir sobre el impacto de estos acontecimientos en las funciones cognitivas (también conocidas como mentales o cerebrales) son los Neuropsicólogos Clínicos.

 ¿Qué es la Neuropsicología? 

La neuropsicología como disciplina científica es una ciencia joven, aunque los primeros intentos de relacionar las funciones mentales con el cerebro se remontan a la Grecia clásica y al Imperio Romano (Pagel, 1958; Finger, 1994). La neuropsicología se convirtió en una disciplina independiente en la segunda mitad del siglo XIX, como una amalgama de varios campos: neurología, psicología, neuroanatomía, neurofisiología y psiquiatría (Benton, 1988).

El término neuropsicología se refiere en términos generales al estudio del comportamiento, la mente y su relación con el sistema nervioso central. La neuropsicología fue definida como relativa a las relaciones entre las “estructuras cerebrales” y las “funciones mentales superiores” (Hécaen, 1972), los “mecanismos neurales subyacentes a la conducta humana” (Hécaen y Albert, 1978), “las relaciones entre el cerebro, la mente y la conducta” (Berlucchi, 2009). La neuropsicología se sitúa entonces en la intersección entre las neurociencias (neurología, neuroanatomía, neurofisiología, psiquiatría, neuroimagen), y las ciencias del comportamiento (psicología, lingüística), incluyendo los procesos cognitivos y emocionales-motivacionales (Hécaen y Albert, 1978).

En España, para conseguir la Acreditación Nacional de Psicólogo Experto en Neuropsicología Clínica es imprescindible que la persona: i) sea Licenciada o Graduada en Psicología, ii) tenga la habilitación de Psicología General Sanitaria, iii) haya completado como mínimo 500 horas de formación de posgrado específica en neuropsicología y, iv) acumule al menos 4 años de práctica profesional supervisada. 

¿Para qué sirve la Neuropsicología?

Cuando hay daño neuronal o se observan cambios cognitivos, es conveniente realizar una evaluación neuropsicológica. Así, el papel principal de los neuropsicólogos clínicos es la evaluación de la función cognitiva en individuos con daño cerebral conocido o sospechado. Las funciones cognitivas pueden ser conceptualizadas como aquellos procesos por los cuales un individuo percibe estímulos externos e internos; selecciona estímulos pertinentes e inhibe estímulos no pertinentes; registra, retiene y recuerda información; forma asociaciones entre estímulos y manipula información en la búsqueda de un objetivo; y emite información a través de la expresión de un comportamiento manifiesto.

La evaluación neuropsicológica tiene como objetivo ampliar el examen neurológico: (1) proporcionando información importante para el diagnóstico diferencial y el pronóstico; (2) identificando los déficits cognitivos, emocionales y conductuales de la enfermedad o la lesión y caracterizando su gravedad; (3) la intervención y las necesidades funcionales, como la orientación del tratamiento mediante el uso de los resultados de las pruebas para seleccionar estrategias de rehabilitación eficaces, la determinación de la capacidad funcional y la capacidad de toma de decisiones sobre el nivel de atención, la conducción y la capacidad de trabajo, la evaluación de los efectos secundarios cognitivos de la medicación y el establecimiento de la candidatura para procedimientos quirúrgicos; y (4) el seguimiento de los cambios cognitivos y la eficacia del tratamiento a lo largo del tiempo. 

Otro papel del Neuropsicólogo Clínico no menos importante es el de la estimulación cognitiva (también, rehabilitación o entrenamiento cognitivo). En la actualidad existen diferentes técnicas, pero, sin duda, las que destacan por efectividad son las técnicas de neuromodulación, como por ejemplo la Estimulación Magnética Transcraneal (EMT)

¿Qué aporta la Neuropsicología a la EMT?

La Neuropsicología nos permite cuantificar los cambios que se están produciendo a través de intervención con la EMT. La mayoría de los estudios publicados que emplean esta técnica emplean la evaluación neuropsicológica mediante tests psicométricos para valorar los beneficios de esta técnica. 

Otra de las aportaciones de los profesionales de esta disciplina a este tipo de tratamientos viene desde la neuroimagen. Menos habitual en la práctica clínica diaria, pero cada vez más en la investigación, se encuentran los estudios de RM. Los últimos estudios indican que los análisis de postproceso de imagen que realizan ingenieros, neuropsicólogos y radiólogos identifican de forma aún más sensible los cambios neuroplásticos que surgen en el SNC tras una intervención de Estimulación Magnética Transcraneal.

Manuela-Martín Bejarano

Manuela Martín-Bejarano García

Researcher at Hospital 12 de Octubre & Hospital Clínico San Carlos, Madrid, ES

PhD Student in Neuroscience, School of Medicine, Cádiz, ES

Clinical Neuropsychologist, Instituto Andaluz de Salud Cerebral (IASC), ES

Clinical Neuropsychologist, FIDIAS Health & Sport, Cádiz, ES

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