Sufrir ansiedad durante un momento determinado de la vida no se considera patológico. Uno puede sentirse ansioso cuando se va a enfrentar a un problema laboral, antes de hacer un examen, previamente a tomar una decisión importante o ante una catástrofe. En esos casos, la intensidad del estímulo o estrés supera nuestros mecanismos de adaptación. Sin embargo, los trastornos de ansiedad, anteriormente llamados trastornos neuróticos,abarcan mucho más que una preocupación o miedo puntual, no desapareciendo en ellos la ansiedad y empeorando frecuentemente con el paso del tiempo.

Son cuadros muy frecuentes afectando al 14% de la población general o al 25%de los que consultan al médico de atención primaria.

La sintomatología (rumiaciones continuas, somatizaciones, fallos cognitivos…) puede afectar al desarrollo del día a día del que lo padece, interfiriendo en la funcionalidad a nivel laboral, académico o social.

Existen diversos tipos de trastornos de ansiedad, entre los que destacan por su importante incidencia:

Dentro de los factores de riesgo para desarrollar un trastorno de ansiedad encontramos factores genéticos y ambientales. Pese a que existen algunos factores de riesgo específicos para determinados tipos de trastornos ansiosos, encontramos algunos que son comunes para todos los tipos de trastornos de ansiedad:

Temperamento caracterizado por la timidez o inhibición de conductas en la infancia.

Exposición a factores estresores negativos durante la infancia o la adultez.

Antecedentes familiares de trastornos de ansiedad.

El padecimiento de patologías orgánicas relacionadas con el tiroides o arritmias cardiacas.

Consumo de excitantes como la cafeína o drogas estimulantes.

Los trastornos de ansiedad deben ser tratado por un especialista en la materia con psicoterapia, psicofarmacoterapia o una combinación de ambas. Dentro de las terapias psicológicas, habría que destacar la psicoterapia cognitivo-conductual, ya sea en su modalidad individual o grupal. Respecto al tratamiento psicofarmacológico, los fármacos más comúnmente utilizados en estos casos son los antidepresivos (los ISRS/ISRN deberían ser de primera línea en la mayoría de los casos), las benzodiacepinas (su uso debería reducirse por riesgo a crear tolerancia/dependencia) y los betabloqueantes (comúnmente usados en fobia social). También encontramos otros fármacos como la Pregabalina o Gabapentina frecuentemente utilizados en estos trastornos.

Además, como complemento, la práctica habitual de actividad deportiva aeróbica, la realización de técnicas de manejo de estrés o la meditación pueden ayudar al paciente con trastorno de ansiedad.

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ESTRÉS

Aquí encontrarás la explicación de lo que es el estrés y los diferentes tipos de estrés existentes, cómo afecta a la salud, y lo que puede hacer para un buen manejo.


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